miércoles, 23 de septiembre de 2009

SANTANDER BRASIL: UNA APUESTA CARGADA DE RIESGOS


Las razones de por qué Santander ha elegido Brasil son bastante claras. Por un lado, las halagüeñas previsiones de crecimiento de la economía brasileña para los próximos años y, por otro, la escasa bancarización de la sociedad. Por estos dos motivos, en el Santander esperan una auténtica oleada de préstamos. El crédito hipotecario en Brasil representa alrededor del 2% del PIB, frente al 60% que alcanza en España. Además, los elevados tipos de interés en Brasil, con el precio del dinero por encima del 8%, otorgan unos márgenes espectaculares. En algunos casos, los tipos hipotecarios alcanzan el 20%. Pero no sólo eso. Santander Brasil desarrolla la mayor parte de su actividad en el sur y sudeste del país, donde se concentra más del 73% de la riqueza nacional. Además, con la futura integración de sus dos marcas, Santander pretende aumentar la base de clientes (actualmente tiene 21 millones), reducir los costes y obtener mayores sinergias. Este año, en un entorno de crecimiento negativo del PIB, el crédito del Santander en Brasil crece a tasas del 16% mientras que los costes se han reducido un 3%, la mejor evolución del grupo.

Pero lo que realmente están valorando los expertos no es realmente la importancia que tiene el Santander ahora mismo en Brasil, sino lo que puede llegar a ser en un mercado de 190 millones de potenciales consumidores. Con las valoraciones de la OPV, la filial brasileña puede llegar a valer más de 35.000 millones de euros, es decir, más que gigantes bancarios como el alemán Deutsche Bank o el francés Societe Generale.

Pero ... es una apuesta cargada de riesgos.

Si se siguen endureciendo las condiciones monetarias, las posibilidades de que aumente la morosidad son mayores, además del ejercicio de equilibrista que tendrá que realizar el Banco Central para no enfríar demasiado ese crecimiento y contener la tasa de inflación, que acabará este año por encima del 4%.

También el FMI ha alertado de los riesgos de algunos bancos brasileños y la posibilidad de contagio entre todos los intermediarios financieros. Según el Fondo, los bancos brasileños deben cuidar sus riesgos. Eso sin olvidar la dependencia de las materias primas. La reciente caída de los precios como consecuencia de la crisis global ha golpeado este año duramente su economía. Una lección que no se debe olvidar para el futuro.