viernes, 7 de agosto de 2009

BANCOS Y CAJAS SE QUEDAN CON EL DINERO DEL BCE

Las fuertes inyecciones de liquidez que ha llevado a cabo el Banco Central Europeo (BCE) para combatir la crisis financiera amenazan con convertirse en un obstáculo para el momento en que se produzca la salida de la recesión. Estos fondos podrían provocar una fuerte corriente inflacionista que obligaría a una subida de los tipos de interés actuando asi de freno para la salida de la crisis. Los activos del BCE registraron un crecimiento de 700.000 millones de euros desde que se inició la crisis de los préstamos subprime, en el último trimestre de 2.007.
El objetivo de estas masivas inyecciones de fondos por parte del BCE es el de evitar una situación de estrangulamiento de la liquidez en los circuitos de préstamos bancarios. Pero en vez de circular este dinero hacia sus clientes particulares o empresas, bancos y cajas han atesorado estos fondos con el objetivo de asegurarse una reestructuración de sus balances, tras el colapso fruto de la última etapa alcista del ciclo económico. Esta fase ha llevado a las entidades a un sobreendeudamiento y a acumular activos de un riesgo de impago muy superior a lo tradicionalmente admitido.
En el último año el BCE ha incrementado el activo en su balance en 416.949 millones de euros, hasta situarlo en los 1,86 billones de euros. Casi la mitad de esta cifra corresponde a las inyecciones de liquidez. Estos activos han crecido el 28,73% en un año y el 54% desde que comenzó la crisis.
Este incremento debería corresponderse con un alza similar en el crecimiento del dinero en circulación. Pero esto no ha sido así. Esta variable apenas ha experimentado un incremento del 3,5% en tasa interanual. Este dato evidencia que bancos y cajas se han quedado los préstamos para cubrir los agujeros que con su mala gestión han abierto en sus balances, acaparando así el dinero que BCE inyectó en el sistema.