sábado, 29 de noviembre de 2008

LOS BALANCES BANCARIOS QUEDAN "ENLADRILLADOS"

El último en "enladrillarse" ha sido el Banco Pastor.La entidad gallega compró este mes la inmobiliaria Grupo Vilamar, de la que ya controlaba un 32%, al empresario sevillano Javier Villaplana. Otra adquisición necesaria como mal menor, ante la complicada situación provocada por la actual crisis de liquidez.

Presente en Vilamar desde 2003, con esta decisión Banco Pastor asumirá como propia la deuda acumulada por la inmobiliaria especializada en el desarrollo de ciudades empresariales en Andalucía, que hasta el momento había invertido entre 400 y 500 millones de euros en los parques empresariales Royal Parque Empresarial y Torneo Parque Empresarial, este ultimo considerado el mayor de España de iniciativa privada.


Por una cantidad similar, otros 400 millones de euros, la pasada semana Caixa Cataluña se hizo con el 50% que aún no controlaba de la promotora murciana Armilar, una operación por la que la caja catalana ha convertido los cerca de 400 millones de euros de créditos acumulados en capital de la inmobiliaria.


La primera entidad en hacer frente a este tipo de soluciones fue Banesto, con la creación de una sociedad para comercializar activos de Royal-Urbis por importe de 400 millones de euros. Algo similar ha tenido que asumir la también gallega Caixa Galicia tras la suspensión de pagos de la inmobiliaria vasca Urazca, que se ha quedado con una promoción de 500 pisos como cobro amistoso de los créditos pendientes.

Sin embargo, el volumen más cuantioso dedicado a estas urgencias lo ha empleado el Santander. La entidad presidida por Emilio Botín reconoció en la reciente presentación de resultados del tercer trimestre que ha "destinado 2.700 millones de euros para proteger mejor activos crediticios inmobiliarios". Otros más modestos, como Caixa Penedés, han creado un vehículo de 200 millones para salvar a promotores en apuros.

Si a esto añadimos los procesos concursales de Martinsa, Tremón, Aifos, Llanera, Lábaro, Cosmani y Promodico nos encontramos con que las entidades han sustraído recursos de la partida de beneficios para destinarlos al rescate del ladrillo. Con estas actuaciones, los bancos y cajas han conseguido que sus ratios de morosidad no incrementen, pero a cambio han "enladrillado" de una forma excesiva sus balances.