martes, 26 de agosto de 2008

REUNIÓN DE BANCOS CENTRALES

El sábado pasado culminó la reunión de dos días de los bancos centrales en Jackson Hole, Estados Unidos. Tal como se esperaba, los funcionarios han repasado la crisis crediticia, con Ben Bernanke mostrando satisfacción por el reciente resucite del dólar y mostrándose confiado en que es él camino para disminuir las expectativas de inflación a medio plazo.

Se puede decir que el encuentro no ha traído grandes novedades, en el que se dedicaron a contemplar plácidamente la coyuntura actual, sin anunciar medida alguna. Posiblemente, el punto más álgido fue cuando el ex miembro del miembro del Banco de Inglaterra (BoE), Willem Buitre, culpó a la FED de priorizar los intereses de Wall Street sobre los del resto de la economía.

En respuesta a estos comentarios de tanta simpleza, Bernanke se vió respaldado por su colega más importante, Jean Calude Trichet. Lo que terminó convirtiéndose en lo más interesante de la reunión fué la discusión en torno a cómo el Banco Central Europeo (BCE) está preparado para el caso de que una entidad crediticia del viejo continente colapse.

Ante esto, Yves Mersch, miembro del consejo directivo del BCE, ha anunciado que la institución debería cambiar las reglas para las subastas de liquidez, así se evitan “abusos” por parte de las firmas crediticias. Naturalmente, esto podría ser toda una señal de poner las barbas en remojo, dado la delicada situación de algunos países de la Eurozona. Este hecho, junto con el respaldo explícito a un billete verde más fuerte por parte de la Reserva Federal, han sido las conclusiones más destacadas del simposio.

De todas formas, las preocupaciones crediticias hacia fin de año persisten, justificando las diferencias de los operadores en cuanto a la actual salud de esta plaza. Muchos tienen en cuenta la diferencia que existe entre el coste al que los bancos están dispuestos a prestarse entre sí y el que los traders esperan para los próximos tres meses respecto a los fondos federales.