miércoles, 26 de diciembre de 2007

SE ACABÓ EL DINERO FÁCIL Y BARATO

La crisis de liquidez derivada de los problemas de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos ha minado la confianza del sector financiero, hasta el punto de que se ha generalizado el miedo de las entidades a prestarse dinero unas a otras.A esta tirantez del mercado interbancario se ha sumado el alza de los tipos de interés que desde diciembre de 2005 han subido del 2% al 4% en la zona euro.
Esta situación resulta especialmente perjudicial para las compañías cotizadas, que en los últimos años habían recurrido al crédito bancario para financiar las compras de otras empresas o para desarrollar sus planes de expansión. Los bancos financiaron operaciones tan sonadas como la entrada de Sacyr, Acciona y ACS en Repsol, Endesa e Iberdrola, respectivamente. O más recientemente la compra de Colonial por Inmocaral.
Ante el cierre del grifo por parte de las entidades financieras, las cotizadas han buscado fórmulas alternativas de financiación. Emisiones de deuda, bonos convertibles, ampliaciones de capital, salidas a bolsa a través de ofertas públicas de suscripción (OPS)... todo vale a la hora de captar recursos. En un momento de desaceleración del mercado inmobiliario muchas empresas han recurrido a la venta de inmuebles para hacer caja y financiar sus planes de crecimiento o reducir deuda. Por esta opción han apostado desde compañías como el Santander hasta Ebro Puleva.